Voluntariado
La implicación en los proyectos solidarios alcanza su culmen con la actividad del voluntariado. Desde el curso 2009-10, todos los años, los alumnos (inicialmente, de 4º de ESO y, actualmente, de 1º Bachillerato) experimentan, en primera persona, la sensación de ponerse al servicio de los demás.
La actividad comienza con una primera toma de contacto, donde aprendemos a interpretar la palabra ayuda en toda su extensión. Reflexionamos entre todos sobre el porqué del voluntariado. La sensibilización corre a cargo de Cáritas Madrid, que será la institución encargada de prepararnos para ser “voluntarios por un día”.
En los cursos anteriores al 2009-10, contactamos con varias organizaciones de voluntariado que acogían de buen grado nuestra iniciativa de sensibilizar a los alumnos hacia la necesidad de ayudar a los desfavorecidos, pero no recogían en sus planteamientos la posibilidad que nosotros solicitábamos: que los alumnos pudiesen vivir la experiencia. La edad era el principal inconveniente pues la ley no permite acceder a labores de voluntariado a menores de 18 años.
Fue entonces cuando apareció en nuestro camino Cáritas, permitiendo a los alumnos que, siempre bajo la supervisión de un voluntario, pudieran tener una participación presencial en algunos de los proyectos que desarrollan en la zona. De este modo el obstáculo de la edad quedaba salvado (siempre que sean alumnos con 16 años cumplidos).
Cáritas realiza con los alumnos una serie de sesiones preparatorias, donde se muestra el panorama actual de la población más desfavorecida, así como los proyectos que ponen en marcha para tratar de darles cobertura. Una vez concretado el papel que desempeñan los voluntarios, se pasa a mostrar experiencias vitales de personas que están realizando en ese momento voluntariado. Ellos vienen al colegio y aportan sus vivencias, al tiempo que resuelven todas las dudas e inquietudes de nuestros alumnos.
Nos gusta también que los alumnos de años anteriores, que pasaron por la experiencia, vengan a contar cómo lo vivieron ellos. En muchas ocasiones esta primera oportunidad les sirvió como trampolín para convertirse en voluntarios, al alcanzar su mayoría de edad.
Finalizada la etapa “preparatoria”, pasamos a la acción. Los alumnos eligen el proyecto en el que les gustaría participar, así como el día y la hora más conveniente para compaginarlo con sus actividades diarias.
Tras la experiencia, ellos deciden si darle continuidad o dejarlo ahí, como algo a conservar en su memoria (quizá para llevar a cabo en otro momento de su vida).
Año tras año percibimos un mayor número de alumnos que quieren “probar”, estimulados por lo que escuchan de boca de los participantes de años pasados. Nuestros propios alumnos son los mejores embajadores de esta actividad.